3a parte castellano
✨ CUENTO FANTÁSTICO – TERCERA PARTE
✏️ Escribir el desenlace del cuento
En esta tercera expresión escrita vas a redactar la parte final del cuento fantástico.
Aquí se resuelve el problema principal que ha aparecido en el desarrollo de la historia.
📌 ¿Qué debe incluir el desenlace?
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El personaje consigue resolver el problema o la misión.
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Se explica cómo termina la aventura.
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Se ve cómo ha cambiado el personaje después de lo ocurrido.
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La historia queda cerrada y completa.
📏 Extensión
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Debe ser más corto que el desarrollo, pero suficiente para cerrar bien la historia.
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No puede resolverse todo en solo dos líneas.
🎯 Recuerda
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Explica qué ocurre al final.
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No introduzcas nuevos conflictos importantes.
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Cierra la historia de forma clara.
✨ La puerta del último pasillo
🟢 Introducción
En el colegio San Gabriel había un pasillo que casi nadie utilizaba. Estaba al fondo del edificio antiguo, junto a unas escaleras estrechas que llevaban al desván. Las paredes eran más oscuras que en el resto del colegio y siempre parecía hacer un poco más de frío allí.
A Clara, una niña curiosa y observadora, le gustaba explorar los lugares donde los demás no prestaban atención. Mientras sus compañeros jugaban en el patio, ella prefería recorrer los rincones tranquilos del colegio e imaginar historias.
Un día, al caminar por el último pasillo, Clara se dio cuenta de algo extraño: al final del todo había una puerta pequeña que nunca había visto antes. No tenía número ni cartel, y el pomo era de un color dorado que brillaba ligeramente.
Clara sintió un cosquilleo en el estómago. Sabía que aquella puerta no era normal.
🟡 Nudo
Durante varios días, Clara volvió al pasillo para observar la puerta. Siempre estaba allí, silenciosa, como si la estuviera esperando. Intentó preguntarle a la conserje, pero nadie parecía saber de qué hablaba.
—En ese pasillo no hay ninguna puerta —le dijeron.
Aquello la inquietó aún más.
Una tarde, cuando el colegio estaba casi vacío, Clara decidió girar el pomo. La puerta se abrió sin hacer ruido. Al otro lado no había una clase ni un almacén, sino un bosque cubierto de niebla plateada.
El corazón le latía con fuerza, pero la curiosidad pudo más que el miedo. Dio un paso y la puerta se cerró tras ella.
El bosque estaba en silencio. Los árboles eran altísimos y sus hojas brillaban como si tuvieran luz propia. De pronto, escuchó un susurro.
—Has tardado en venir…
Clara se giró y vio una figura luminosa. Era un pequeño ser alado, parecido a una luciérnaga gigante.
—Este lugar se está apagando —explicó la criatura—. Cada vez menos niños creen en la imaginación, y nuestro mundo depende de eso.
Clara no entendía del todo lo que ocurría, pero sí sabía que aquel bosque necesitaba ayuda. La criatura le explicó que, en el centro del bosque, había un árbol antiguo cuya luz estaba desapareciendo. Si se apagaba por completo, el mundo fantástico dejaría de existir.
Sin pensarlo demasiado, Clara decidió ayudar.
El camino no fue fácil. La niebla se volvía más espesa, las sombras parecían moverse entre los árboles y el suelo se transformaba bajo sus pies. En más de una ocasión dudó y pensó en regresar, pero no sabía cómo volver.
Finalmente llegó al claro donde se encontraba el gran árbol. Sus ramas estaban apagadas y su tronco tenía grietas oscuras.
—Solo alguien del mundo humano puede devolverle la luz —susurró la criatura.
Clara cerró los ojos e intentó recordar todas las historias que había imaginado, todos los cuentos que había leído, todos los mundos que había creado en su mente. Pensó en dragones, en ciudades flotantes, en héroes valientes y en viajes imposibles.
Poco a poco, el árbol comenzó a brillar.
Pero la luz era débil. Clara sentía que algo más era necesario.
🔵 Desenlace
Entonces comprendió que no bastaba con imaginar sola. El mundo fantástico necesitaba que más personas volvieran a creer.
Clara abrió los ojos y miró el gran árbol. Sus ramas seguían brillando débilmente, como si estuvieran esperando algo más. La niña respiró hondo y pensó en todas las historias que había escuchado y contado alguna vez. Comprendió que la imaginación se hacía más fuerte cuando se compartía.
—Voy a ayudaros —dijo con decisión.
Concentró toda su energía y deseó con fuerza regresar al colegio.
En un instante, la niebla desapareció y Clara volvió a encontrarse frente a la pequeña puerta del pasillo. El colegio estaba en silencio y el último rayo de sol entraba por una ventana cercana. Durante unos segundos dudó si todo había sido un sueño, pero cuando tocó el pomo dorado y lo sintió cálido, supo que el bosque seguía allí.
Al día siguiente, Clara decidió contar lo que había vivido. En el recreo empezó a hablar con algunos compañeros sobre el bosque, el árbol y la criatura luminosa. Al principio algunos se rieron, pensando que era solo una historia inventada. Pero otros comenzaron a hacer preguntas.
—¿De verdad hay un bosque detrás de esa puerta?
—¿Y si nosotros también podemos imaginarlo? —dijo uno de los niños.
Clara sonrió. Sacó un cuaderno y empezó a dibujar el bosque plateado, los árboles brillantes y el gran árbol del centro. Poco a poco, más compañeros se acercaron. Algunos añadieron criaturas fantásticas, otros inventaron nuevas aventuras.
En los días siguientes, Clara organizó pequeños momentos para leer cuentos, inventar historias y dibujar mundos imaginarios durante el recreo. Cada vez participaban más niños y niñas. El patio empezó a llenarse de dragones dibujados con tiza, castillos imaginarios y héroes inventados.
Y cada tarde, cuando Clara regresaba al último pasillo y abría la puerta, el bosque parecía más vivo. La niebla era más clara, los árboles brillaban con más fuerza y el gran árbol del centro recuperaba poco a poco su luz.
Una tarde, al llegar al claro, la criatura luminosa volvió a aparecer.
—Lo has conseguido —dijo con alegría—. La imaginación ha vuelto a crecer.
Clara levantó la mirada y vio que el gran árbol resplandecía con una luz intensa que iluminaba todo el bosque. Las grietas del tronco habían desaparecido y las ramas estaban llenas de hojas brillantes.
—Pero no lo he hecho sola —respondió Clara—. Muchos niños están imaginando conmigo.
La criatura asintió.
—Así es como funciona la magia.
Clara regresó al colegio con una sonrisa. Desde entonces, el último pasillo nunca volvió a parecer frío ni oscuro. Aunque la puerta seguía siendo un secreto que pocos conocían, Clara sabía que siempre estaría allí.
Porque había descubierto algo muy importante: la magia no estaba solo al otro lado de la puerta, sino también en la capacidad de imaginar y compartir historias con los demás.
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